Documento de decisión · Arquitectura operativa

Cómo separar la operatoria entre Empresa A y Empresa B

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Una sola base, dos capas

Todo vive en una única base de datos de Odoo. Lo importante es que la distinción entre Empresa A y Empresa B no atraviesa toda la operación: existe solo en la capa contable. La operación diaria es una sola, compartida.

Odoo — una sola base de datos Empresa A + Empresa B
Capa operativa
Lo que ve el equipo de atención al cliente
A y B no se distinguen acá
Cliente
ficha única
Base de visitas
ventas y retiros
Stock
depósito único
Envases
en comodato
Datos compartidos — un solo registro por cliente, visible en su totalidad.
↓ la distinción entre A y B existe solo en la capa de abajo
Capa contable / administrativa
Facturación y contabilidad
Acceso solo de administración
Empresa A
Comprobantes y libros A
Facturación propia · CUIT A
Empresa B
Comprobantes y libros B
Facturación propia · CUIT B
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La definición a tomar

Todos los días el sistema cierra la operatoria y genera la facturación de cada empresa. Para hacerlo necesita saber, para cada venta, a qué empresa corresponde. Esa proporción que define el reparto entre A y B es lo que llamamos el ratio de recorte.

Existen dos maneras de resolver esa decisión, y conviene elegir una sola desde el inicio. La diferencia central es dónde vive la decisión: en cada cliente, o en una fórmula del sistema.

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Los dos modelos

Modelo declarativo

Asignación por cliente

La decisión vive en cada cliente.

Cada cliente tiene definida, desde su alta, a qué empresa se factura. Día a día el sistema simplemente agrupa según esa asignación. La definición se toma una vez por cliente y se mantiene estable en el tiempo.

Las tres asignaciones posibles

  • Factura clienteEmpresa A
  • Factura repartoEmpresa A
  • Factura emp. BEmpresa B

Es un atributo interno del cliente: queda oculto y no se ve en la capa operativa ni en la pantalla de atención al cliente.

A favor

  • Simple y transparente: cada cliente "pertenece" a una empresa de forma clara.
  • Trazable: siempre se sabe por qué un cliente fue a A o a B, y quién lo definió.
  • Estable: el cliente siempre cae en la misma empresa, así que su relación —envases, historial— no se fragmenta.

En contra

  • El ratio entre A y B es un resultado, no un objetivo: surge de cómo está repartida la cartera y puede desviarse con el tiempo.
  • Cambiar el ratio exige intervenir sobre los clientes (ver más abajo).
Modelo computado

Cálculo por fórmula

La decisión vive en el sistema.

No hay una asignación fija por cliente. Cada día, al cierre, el sistema calcula automáticamente qué va a cada empresa aplicando una fórmula que respeta el ratio de recorte definido.

A favor

  • Control preciso del ratio: la fórmula garantiza la proporción buscada y corrige cualquier desvío.
  • No requiere gestionar la asignación cliente por cliente.

En contra

  • Menos transparente: la asignación la decide un cálculo, más difícil de explicar caso por caso.
  • Un mismo cliente puede caer en empresas distintas según el día, fragmentando su relación —envases, historial— entre ambas.
  • Más lógica que mantener y validar; mayor margen de error.
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Lo decisivo: cambiar el ratio de recorte

Acá es donde los dos modelos se comportan de forma muy distinta. Si en el futuro hace falta mover la proporción entre A y B, esto es lo que implica cada uno.

El factor que más pesa en la decisión

¿Qué pasa cuando hay que cambiar el ratio?

La facilidad y la velocidad para ajustar la proporción son muy diferentes según el modelo elegido. Conviene anticipar con qué frecuencia se espera tener que modificarla.

Modelo computadoCambio inmediato

Se modifica el valor del ratio en la fórmula. El cambio es inmediato y centralizado: no se toca ningún cliente, y la nueva proporción rige desde el próximo cierre del día.

Un solo ajuste · efecto inmediato
Modelo declarativoDos caminos

El ratio se ajusta interviniendo sobre la cartera, de una de dos formas:

a.

Cambiar el porcentaje de asignación que se aplica al dar de alta nuevos clientes. La proporción se va corrigiendo de a poco, a medida que ingresan clientes nuevos.

b.

Hacer un rebalanceo: reasignar un grupo de clientes activos de una empresa a la otra, para mover la proporción de forma más directa. Es una acción deliberada y queda registrada.

Gradual (alta) o por lote (rebalanceo)
Nuestra lectura

Cuando se trata de dos empresas legítimas, sin un límite que obligue a sostener una proporción exacta, el modelo declarativo es el más conveniente: prioriza la transparencia y la trazabilidad, que son lo que más importa en algo auditable, y el ratio igual se puede ajustar de forma deliberada cuando haga falta.

El modelo computado se vuelve preferible solo si apareciera la necesidad de clavar una proporción exacta mes a mes. Si ese fuera el escenario, lo reevaluamos.